“Cuando se apaga la llama y sólo quedan brasas, podrías dar el fuego por perdido, o añadir leña con el que reavivarlo. Las relaciones son así, por muy apagadas que estén, mientras sigan juntos, podrán recobrar vida”

-Shoshan-

 

A veces tenemos todo pero no nos damos cuenta de lo que representa esa abundancia, buscamos quejarnos por lo que falta y carecemos de disfrutar lo que hemos logrado. Más allá de caer en el conformismo, es valorar nuestros esfuerzos y saber lo que deseamos para ir por ello, que en lugar de ser cosas materiales son experiencias o vivencias donde nos permitimos desarrollarnos y ser felices.

En las relaciones de pareja ocurre el mismo efecto, deseamos que todo sea perfecto, pero dicha perfección algunas veces es vista desde el propio ángulo y no desde el compartido. La comunicación de los deseos y aspiraciones se van haciendo menos, es decir; la pareja se comienza a comunicar menos porque asumen que ya se conocen.

El convivir con la misma persona y realizar los proyectos de vida juntos, a veces genera una actitud de comodidad y caen en la zona de confort. No está mal relajarse un poco de cuanto en cuanto, pero vivir relajado y asumir que todo marcha bien porque no hay quejas, tampoco es sano.

Cuando las relaciones de pareja llevan años, la costumbre le gana terreno a la diversión y a la improvisación, las emociones comienzan a ser más estables y la sensación de seguridad de que la pareja estará ahí por y para siempre se instalan en el pensamiento, bajando la producción de la dopamina en el cerebro y haciendo vulnerable a cualquier estímulo de recompensa fuera de la pareja. Aquí es donde el entorno comienza a influir en las decisiones de las personas y que en algunos casos no son convenientes para la pareja. ¿Que nos pasó? si todo iba perfecto, puede ser la frase más recurrente cuando tras varios años de unión y vida familiar la pareja afronta una crisis. Las respuestas para ese cuestionamiento son diversas y las razones multifactoriales, en la terapia integral de pareja se pueden encontrar y resolver muchas de ellas. En el fondo del pensamiento de cada integrante de la pareja existe la respuesta exacta para dar razón a la crisis, sin embargo, es preferible callar y dejar pasar, no por falta de valor de exponer las razones sino por miedo a generar cambios en la relación que dentro de sí, no se sepa cómo afrontar.

La flama de la pasión no se extingue de la noche a la mañana, es un proceso involutivo que combina comodidad y comunicación. Las parejas se dan cuenta que poco a poco la intimidad se vuelve premeditada y que el factor sorpresa se ha ido junto con la emoción. La mayoría de las relaciones de largo plazo que llegan a este punto no son conscientes de su situación hasta que a alguna persona fuera de la relación les comenta o les hace ver que les falta más intimidad; por esta razón mencionaba anteriormente la vulnerabilidad de la pareja ante el entorno.

Cuando una de las personas hace consciencia de que le gustaría avivar el fuego de la intimidad y la diversión erótico – afectiva, frecuentemente lo que hace es sugerirle a la pareja hacer cosas divertidas y quizás, traer recuerdos de cuanto se divertían en el pasado haciendo esto o aquello. Algunas veces ésta táctica tiene influencia positiva en la pareja, pero en la mayoría de los casos la otra persona está tan a gusto en su zona de confort que, probablemente rechace las invitaciones o no les tome la importancia que ya tiene para la persona activa.

Y es fácil observar que una persona de la pareja ya es consciente que le gustaría más diversión e intimidad y la otra persona se muestra apática o cómoda. Quizás éste estado haga bajarle las intensiones a la pareja motivada o también es probable que, después de pensar haberlo intentado todo sienta frustración. Pero ¡calma!, es parte del proceso y todavía hay mucho por hacer. Algunas veces invito a mis consultantes a recordar, cuanto se tardaron y todo el esfuerzo de enamoramiento que les llevó a estar juntos y formar la pareja que son hoy, así que evidentemente si funcionó antes puede funcionar ahora.

El equilibrio en la relación existe donde ambas personas puedan desarrollarse y aportar lo mejor de sí cada día, buscando la autosatisfacción y el bienestar de la pareja. A través de la comunicación asertiva (con empatía y actitud positiva), podrán expresar sus deseos y expectativas para mejorar en un ambiente comunicativo libre de reproches o juicios de valor. Durante los años de relación, las personas desarrollan dos habilidades importantes que son: la tolerancia y la capacidad de escucha, pero debido a diferentes situaciones, posibles mecanismos de defensa o falta de trabajo personal para sanar las heridas y rencores, el diálogo profundo va dejando de existir en la relación. Replantearse el diálogo con la pareja invita a revisar nuevamente la escala de valores individuales y asociarlos con los de la relación construida. Comunicar esta revisión de valores para plantearse explícita y claramente la renovación de la relación, es en sí una gran estrategia para dejar de asumir que todo marcha bien y comenzar a dirigir las acciones al bienestar real de la relación. A través del diálogo se refuerza el vínculo que los une, las razones por las cuales siguen caminando juntos en la vida y hacia dónde se dirige dicho camino.

Cuando se retoma el diálogo profundo en la pareja, es necesario definir el objetivo a alcanzar o el tema a tratar. Las parejas de largo plazo que han restado importancia al diálogo, ya sea porque están en la zona de confort o porque no se han sanado conflictos, tienen mucho que decir. Es prudente establecer los límites del tema con mucha sensibilidad y cuidar actitudes contraproducentes como reproches, sarcasmos, juicios de valor o frases de ego. En caso de que esto sucediera en las oportunidades creadas para el diálogo profundo la persona más consciente de la afectación, deberá pedir a su pareja suspender la conversación y reanudarla cuando las condiciones emocionales y de razonamiento estén optimas nuevamente.

Así cómo iniciar el diálogo a través de la escala de valores propios y establecer nuevos acuerdos para la relación es una estrategia recomendada, seguramente te preguntarás como se vincula esto con la intimidad y el erotismo en la relación. Efectivamente, la flama de la relación se va apagando debido a una ruptura del vinculo de la comunicación y empatía, que seguro recordarás fue lo que les unió años atrás. Al mermar la calidad en esos dos aspectos también el vinculo erótico o romántico se afecta proporcionalmente. Desde la bioquímica se dejan de producir ciertas hormonas y neurotransmisores, haciendo que dejemos de sentir emociones y atracción. Para reavivar la flama de la pasión en una relación de pareja estable, debemos sentir y pensar que la pareja es “la persona” elegida para continuar el camino, procurando el desarrollo bio-psicoemocional y el bienestar.

El trabajo individual es primordial para que el diálogo se desarrolle. Realizar una autoevaluación de cómo te sientes como persona -mente, cuerpo y espiritualidad-, así como en los diferentes roles de la vida, pueden ayudarte a reconocer las áreas de oportunidad del trabajo personal que te ayudarán a desarrollarte y de la valoración de las cargas que se ponen de forma indiscriminada o inconsciente en la relación, más claramente; lo que se le achaca a la pareja pero ciegamente no se reconoce la responsabilidad individual y ha generado conflictos o distanciamiento por meses o incluso años.

Cada relación de pareja es única, no existe receta mágica para que reavivar la flama de la pasión y tampoco se da un cambio de la noche a la mañana, el acompañamiento sexoterapéutico o las terapias de pareja son una gran ayuda para realizar estrategias ordenadas, que permiten el desarrollo individual y cuidando el bienestar de ambas personas. Mientras piensas en cómo te sientes en tu relación de pareja y determinas si te gustaría reencender la pasión o simplemente divertirte más, te invito a recordar que era lo que más disfrutabas en la época de noviazgo y que puedes retomar ahora.

 

¡Por una sexualidad Placentera!