Iniciamos un año y también una nueva década, los numerólogos y astrólogos han tenido mucho trabajo últimamente con la perfección del 2020. Toda esa energía inconscientemente también se encuentra introyectada en los individuos, personas como tu y cómo yo, que también nos hacemos preguntas ¿Qué me depara en este nuevo ciclo?, ¿Seré feliz?, ¿Lograré mis propósitos?, ¿Mi familia seguirá unida?… ¡en fin! Un sin número de interrogantes conectadas a las expectativas que aunque nos han dicho y hemos leído que no son sanas siempre nuestro cerebro la genera “como decirle a un niño que no toque eso” ¡y ahí vamos!. Es simple naturaleza humana, crearnos expectativas y tejer historias en nuestra mente para poder escapar de cierta forma de esa realidad que aun no termina por satisfacernos o completarnos. La razón de esa sensación del vaso medio vacío, no la determina el entorno, tampoco es culpa absoluta de la educación y el contexto familiar donde la persona se desarrolló; si claro que influye, pero el punto medular se encuentra en la falta de desarrollo y autoconocimiento del ser, como individuo adulto y responsable que busca sentirse mejor todos los días y que desea lograr esto o aquello en la vida, condimentado con pizca de ansiedad y otro poco de presión social.

Pero ¿qué tiene que ver eso con la infidelidad?, pues verás, tiene todo que ver, pero antes quiero decirte que la infidelidad es como la creencia de la virginidad ¡No existe!, si ya se lo que piensas, …que lo digo porque nunca me han puesto los cuernos, créeme que si me los han puesto y la última vez casi me muero del dolor y la pena. Pero ciertamente, la infidelidad es también un constructo social, si es real porque existe en el imaginario colectivo pero tras ese imaginario el concepto carece de fundamentos, lo que si existe según palabras del autor Walter Riso “Una ruptura inadecuada de un pacto erótico afectivo pre-establecido”. Y esta explicación nuevamente nos invita a analizar esas construcciones de la sociedad en donde las parejas (al mostrarse socialmente) ya está implícita la monogamia y exclusividad erótica-afectiva, lo que nos traslada a otro mito; el del amor romántico que nos decreta que las personas con pareja no deben desear a otra y que nos pertenece en cuerpo y mente, definitivamente, es imposible que eso ocurra.

Y ¿por qué sucede todo esto?, ya te dije antes, debido a la falta de desarrollo del ser y del autoconocimiento. De la facilidad con que hemos sido “programados” desde pequeños al binarismo de conceptos “buenos – malos”, “hombre-mujeres”, “amor-desamor”, “casad@ = exitos@”, “Fiel- infiel”, “virgen-puta”, “Macho-puto”, etc.  Que, si leyéramos más, habláramos más del tema sin verlo como tabú (acudiendo a terapias psicológicas o grupos de desarrollo psicoemocional), pudiéramos entender que muchas cosas que nos enseñaron están equivocadas y ya no se ajustan a las necesidades propias y/o de la pareja. Por ejemplo, hablaríamos de los limites individuales en cuanto a la lealtad, respeto, honestidad, evitando a darlos por sentado o que son iguales en todas las personas cuando nos emparejamos o pensar que estos quedan inamovibles durante la relación (después de años). Si una persona no le parece adecuado que su pareja voltee a ver a otras personas que le atraen o que vea imágenes eroticas-sexuales explicitas en su celular, está bien incomodarse e incluso manifestar su enojo, siempre y cuando se hayan establecido como acuerdos y limites de tolerancia. Entonces, sólo así, lo enunciado por Walter Riso sobre la infidelidad si aplica, porque no se ha asumido un acuerdo, se ha establecido y ambas personas pactaron el cumplimiento de este, sin importar lo que la sociedad y familia diga. Un acuerdo, sea o no “bueno” ante los ojos de los demás sólo corresponde a las dos personas de la pareja (si hay una tercera o más personas, los acuerdos se van a hacer entre dos siempre). Pero si hay que establecerlos en una comunicación franca y directa.

La ruptura de estos acuerdos, es lo que hace que duela el pecho y el enojo nos consuma el amor, la tristeza y decepción nuble los pensamientos y las expectativas frustradas nos arrebaten la esperanza y la fe en nosotros mismos ¡ves que si tiene que ver!. Lo que se derrumba en una infidelidad son los valores en los que las relaciones estaba construida desde lo individual a lo mutuo (respecto, lealtad y honestidad), los sueños y proyectos por lograr y la imagen social.

Entonces ¿la infidelidad habla de personas inseguras, inmaduras, que no saben lo que quieren o que no aman suficiente?, ¡NO!, esos también son prejuicios. La fidelidad por el contrario, habla del compromiso, de la capacidad de la persona por controlar los deseos y atracciones hacia otras, evitando a tiempo cualquier involucramiento que rompa con los acuerdos establecidos con su pareja. Entonces, la persona que es infiel no deja de amar, no deja de desear a su pareja, no deja de tener los sueños y tampoco desea que se rompa ese vinculo con su pareja. Por lo que, al reflexionar, podemos entender que la persona infiel DECIDE (una infidelidad nunca es un accidente) faltar a los acuerdos a pesar de las posibles consecuencias, la mayoría de las veces bajo la influencia química de la adrenalina que le produce y la falta de asertividad hacia la toma de decisiones.

La pregunta frecuente en conferencias sobre este tema ¿Quién es mas infiel, los hombres o las mujeres?, difícil respuesta porque no hay estadísticas absolutas, sin embargo; son los varones se cuidan menos y les gusta “pavonearse” más; mientras que las mujeres suelen a nivel conductual evitar -a tiempo- “las tentaciones” y por otro lado suelen ser más inteligentes en relaciones extrapareja, debido al costo social que implica una exposición de la ruptura de los acuerdos.

Este articulo no se trata de influir en la moral que cada uno es libre de tener, cómo sexóloga clínica y sex coach, yo misma tengo deconstruido el amor romántico (no está relacionado con el romance) o amor Disney como también se le conoce, también creo en el compromiso de monogamia y exclusividad sexual mientras esté acordado y por supuesto en toda la paleta de acuerdos posibles entre las parejas. Es parte de mi trabajo acompañarles a crear y pactar el mejor acuerdo que les funcione con sus personalidades y estilos de vida. También apoyo en el aprendizaje a hablar sobre temas que son considerados tabú, en conversaciones propositivas y que refuerzan el vinculo de la relación, para garantizar así que los pactos se actualicen para que sean vigentes y congruentes a pesar de los años.

Las personas que engañan y piensan que su pareja nunca se va a enterar, debe saber que está jugando con fuego y que la afectación puede ser fatal para la relación con su cónyuge. Llevar la doble vida suele en la mayoría de los casos romper con la estructura de la persona y desencadenar una serie de engaños para mantenerla las relaciones a flote. ¿Valdrá la pena?. Esa respuesta te la dejo a ti, independientemente de si estás rompiendo los acuerdos con tu pareja o no, porque nadie está exento de estar en una situación similar ¡Nadie!. Así que si llegaste hasta aquí sabes que:

  • No dar por echo que la monogamia y exclusividad sexual, vendrá implícita en la relación.
  • Pide a tu pareja una conversación, para conocer los limites de cada uno con respecto a la fidelidad y lo que desean pactar en la relación. ¿Qué si y que no?. Esto es un acuerdo entre ustedes nadie más, ni tampoco se lo tienes que comunicar a la sociedad, queda en su intimidad (por lo que si acuerdan ser pareja abierta o echarse sus canitas al aire de vez en cuando y ambos están bien, entonces eso también es fidelidad). No te dejes llevar por los prejuicios, piensa bien que quieres y como, ayuda a tu pareja a saber lo mismo antes de los acuerdos. Si lo desean escribir y firmar, aun mejor.
  • Los acuerdos no son inamovibles, al contrario, hay que estarlos actualizando (sugiero cada aniversario conversar al respecto) o cada vez que suceda algo que no te haga a ti o a tu pareja sentir comodidad.
  • Las infidelidades no existen, existen las decisiones de romper con los acuerdos y pactos. Por lo que, valora las decisiones y asume que tú, tu pareja, yo y cualquier persona tenemos la oportunidad de decir “no, gracias” siempre.
  • Y si alguien rompe ese acuerdo contigo, ten en cuenta que duele, pufffff duele muchísimo pero, que con acompañamiento profesional (terapia) puedes salir adelante mas fácil e incluso regresar en un nuevo ciclo con tu pareja si ambos así lo desean profundamente. Parece que el mundo se acaba, pero no, aun eso ¡no te va a tumbar!.

Iniciamos nuevo año, nueva década y en este Febrero, que el amor real y consciente, ilumine tu pensamiento para reafirmar el compromiso primero hacia ti, el más grande amor que es con uno mismo y luego con tu pareja.